El realizar este tipo de reflexiones y acercamientos hacia las localidades, nos permite hacer más que una sobrevaloración crítica. Es en realidad una reconstrucción significativa, de nuestros espacios, de poner a consideración ciertas de nuestras visiones y pensamientos, para dar paso a una conciencia pertinente de aquello que nos rodea. De imprimirle una mayor importancia no solo al entorno sino a nuestra mentalidad que asociada a la realidad, nos conduce tras objetivos y propósitos fundamentales que mejoran cotidianamente nuestra calidad de vida.
Mencionamos dentro de este espacio el hecho constante de hacernos sentir democraticamente. Es en definitiva, uno de los mayores conceptos que con amplia trascendencia abordan la historia y el pasado de las localidades con aspectos relevantes. La democracia más que un derecho es la oportunidad de responder bajo ciertas inconformidades. La representación de nuestro papel, de nuestra palabra, no es un mimetismo de lo que se presenta en otras naciones. Creemos que nuestra forma de opinar es algo histriónico, imperdurable y superfluo que no tiene una razón fundamentada. Y seguimos haciendo de los errores una justificación desaforada que enmarca todas las cosas pesimas y desagradables que suceden en nuestro entorno. Pero es aquí donde en verdad se prueba nuestra capacidad de decidir y de hacer valer nuestros derechos. Estamos en una etapa donde la sociedad no es algo impenetrable en nuestra forma de actuar. La sociedad ahora nos exige participar, nos impone constantemente retos y desafíos que llegaran a ser superados desde que contemos con una mentalidad crítica y constante.
Ahora, la cultura no es un elemento más de las sociedades, es el eje central que perpetua nuestra idiosincrasia y nuestro papel hacia las comunidades. La importancia de la cultura radica en como nuestras actitudes, formas de comportamiento, llegan a ser relevantes para darle un toque esencial al entorno en el que nos desenvolvemos. La comunicación, el lenguaje, el símbolo, todo aquello que simboliza la cultura, nos redirige hacia una apropiación de lo colectivo. En el caso de Sibate, encontrar este tipo de pictogramas nos hace entender que el transcribir la historia y el pasado no es solo inherente a la identidad de los pueblos, sino a la nuestra también. Eso nos deja entrever que tenemos un origen y que cumplimos ciertos objetivos. La historia no solo se hace para contarla, sino para aprender de ella, su valor inexorable y su sentido riguroso. Ahora, en Bosa con las dinámicas grupales de pertenecer a asociaciones artísticas, esto también es sobrevalorar la cultura, hacerla y vivirla, que ella haga parte de nuestra esencia.
Inmanuel Kant expresa acertadamente el papel de la conducta, cuando observa que en el entendimiento humano es necesario distinguir entre lo que existe en la realidad y lo que existe solo en la imaginación. El pensamiento no debe detenerse en una descripción del orden social y político real, sino mirar al futuro, imaginarlo, pensar en utopías, tratar lo imposible como si fuera imposible.
"Lo importante es
creer que lo social no se hace con actuaciones individuales sino como sentir
grupal."
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